miércoles, 24 de julio de 2013

Viajar para ver II: Monet, Musée de l'Orangerie

En 1890 a sus cincuenta años Monet tiene por fin la estabilidad económica suficiente para comprar Giverny, la finca donde solía pasar  largas temporadas, y comienza a construir su célebre jardín japonés, en el que invertirá una gran cantidad de tiempo y de sus ahorros para poblarlo de vegetación exótica, con un estanque cubierto de nenúfares y cruzado por un puente de diseño oriental. 

Esto no sería más que una anécdota si el dichoso jardín de Giverny, sus nenúfares y su puente, sus flores y los reflejos de la luz sobre el estanque no hubieran dado lugar a una de las producciones artísticas más extraordinarias y hoy en día más masivamente reproducidas del arte occidental. 
Quien no haya tenido en las paredes de su casa una reproducción de alguno de los más de 250 cuadros de nenúfares pintados por Monet que levante la mano. Los nenúfares de Monet han resultado ser una especie altamente invasiva que ha colonizado nuestros hogares, desplazando a la flora nativa. 

¿Por qué esta planetaria invasión? Para apreciar en todo su valor esta pintura merece la pena ir al Museo de l'Orangerie en París, donde se alberga un conjunto pictórico fundamental: un ciclo de ocho pinturas de enormes dimensiones donadas por el autor al estado francés a instancias de su amigo, el estadista Georges Clemenceau, en 1922. 

Estas obras constituyen una serie completa en sí misma y parece ser que fueron concebidas como tal para ser expuestas en las condiciones en que se ven hoy en día: en dos salas ovaladas con luz cenital matizada y representando las variaciones lumínicas del ciclo solar sobre el estanque de Giverny y sus Nymphéas, o la variación anual de las Estaciones.

Éste es uno de esos conjuntos artísticos en los que el espectador se ve metido en la obra, la ve desde dentro. Al igual que, cuando entras en la Capilla Sixtina, la obra de Miguel Ángel literalmente te envuelve y en cierto modo te sobrepasa, en este caso uno se ve dentro de un espacio oval, rodeado de unos cuadros de unas dimensiones que le obligan a recorrerlos, no sólo con la mirada, sino con los pies y no encuentra fácilmente el punto de vista deseado ¿de cerca? ¿de lejos? ¿de lado? todo esto acompañado por una multitud de otros desconcertados, entusiasmados, no-sabe-no-contesta espectadores, que dan vueltas, giran, se sientan, conversan, se fotografían, se aproximan, se alejan, se tumban, oyen música, filman, descansan de la pateada turística...

Siempre me ha encantado observar en los museos a toda esa multitud [sumus legio], a veces enfervorecida, como los antiguos peregrinos, muchas veces indiferente, a veces incluso hostil (¿pa qué van?), muchísimas veces cansada hasta la extenuación, y me encanta ver las cosas que acostumbran hacer cuando miran los cuadros, cómo se acercan hasta dar con la nariz en el cuadro, o bien se alejan, cómo escuchan sumisos las explicaciones de los diversos guías, cómo a veces gamberrean, más parecidos a las hordas vándalas, chancleta y bañador o chandal en ristre, que a unos pretendidos amantes del arte. 

En todo caso las masas y su, a veces, irreverencia frente al ARTE introducen la vida, con todo su ruido y su banalidad, en los sagrados recintos del arte, contagiando a esas venerables obras silentes algo del calor humano. Esta entrada es un homenaje a esas masas que somos todos y cada uno de nosotros, que este verano como siempre asaltaremos palacios y museos a la búsqueda de la obra perdida.































A mi muy querida amiga Celia, compañera de viajes y aventuras.


17 comentarios:

  1. Ciertamente es curioso el comportamiento que tenemos (me incluyo) al visitar un museo o en una exposición de pintura.
    Soy de las que me acerco y alejo.
    Me gusta ver la pintura desde -lejos- para tener una idea global (sería un "me gusta" o "no me gusta"). Si me gusta...entonces paso la siguiente fase, me acerco...
    Desde -cerca- observar, admirar e intentar comprender como con una pincelada...,con un cambio de color o de tono, de luces y sombras, el artista consigue crear algo de la nada, del lienzo en blanco.

    Un saludo desde EL TERRAO.

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    1. Te comprendo muy bien, yo también soy de los primero de lejos y luego de cerca, una cosa que me disgusta de la mayor parte de las salas y museos es la falta de asientos, ya que me gusta, cuando puedo, quedarme sentado tranquilamente, mirando la obra sin prisa, dejándome impregnar de lo que el cuadro quiere decir.

      Un saludo, Mª Angeles

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  2. Que gran capacidad tienes para poner en palabras los comportamientos, incluso los sentimientos de las personas ante la obra de arte que asombra, envuelve y minimiza al orgulloso ser humano. Las obras de Monet y Miguel Ángel que mencionas siempre lo consiguen.
    Estupendo el comentario de Mª Ángeles, a quien no conozco, pero que refleja perfectamente, desde mi punto de vista como pintor, el reto que representa "llenar" un lienzo en blanco

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    1. El arte que me interesa es el que abre las puertas a otras zonas de realidad, el que señala un umbral de misterio y por eso se erige en una especie de hilo de Ariadna que te conduce a algo más, por eso esa sensación de sentirse sobrecogido, de asombro, de humildad ante las verdaderas obras maestras, como en este caso esta serie de Monet. Recuerdo que la primera vez que fui a l'Orangerie estaba casi solo en el museo y sonaba una música de Debussy. Me emocionó de una manera que aún recuerdo, me rendí al hechizo de esta pintura mágica para siempre.

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  3. La magnitud d'aquests quadres de Monet, impressioant. Celia i tu, molt macos tots dos, però la foto que més m'agrada és la de la nena davant del quadre, preciosa foto.

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    1. Els hauries d'anar a veure; son magnífics, jo no recorde haver vist cosa semblant en ma vida. Ara bé, no vages en estiu, et trobaries multituds i és difícil gaudir d'una obra com aquesta en eixes condicions. Si pots, mereix la pena anar-hi en temporada baixa i gaudir-ne a soles.

      Quant a les fotos, una bona part són del viatge que vaig fer amb Celia en 2007, però d'altres, com la de la xiqueta, que és preciosa, no són meues, sino tretes de internet.

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  4. Volia dir "impressionant", evidentment :)

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  5. ¡Qué contraste con mi experiencia de ayer! Fui a una "desierta" exposición de pintura de un paisano mío. Mi madre tiene algunos de sus primeros cuadros (marinas, paisajes,...). Ayer era un perfecto desconocido; Hoy ha vendido toda su colección a unos chinos...Me pregunto cuánto tiempo tiene que pasar para que un artista sea reconocido como tal, cuando otros triunfan con poco esfuerzo abanderando la frivolización del arte, pues ensalzan el entretenimiento y divertimento como valores supremos, o sea, una "cultura" vacía que transmite la sensación al espectador de ser entendido en el tema y moderno.
    Debes de haber vivido una experiencia maravillosa viéndote envuelto por tan sensual vibración de la luz manifiesta en una original percepción de la forma-color de los objetos.

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    1. A veces el que uno obtenga reconocimiento o no tiene poco que ver con los méritos artísticos y en cambio más con las modas del momento o con las fluctuaciones del mercado. Eso puede ser muy frustrante para el propio artista que pone todo su empeño y su ingenio en su obra, pero es algo absolutamente banal. Al final uno tiene que hacer lo que crea que debe hacer y resignarse a tener, o no tener, éxito y seguir con su vida y obra.
      La experiencia con Monet fue maravillosa, yo recomendaría a cualquiera que vaya a París, casi más que ir al Louvre o al D'Orsay, que vaya a l'Orangerie, esos enormes lienzos de la época madura, casi final, de Monet son una vivencia de la pintura que no tienes en ningún otro lugar, si no los has visto tienes que verlos alguna vez.

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  6. Monet y sus nenúfares fue mi primera conexión con la pintura, nunca he visto un cuadro suyo real pero ya me gustaría. Yo estaría tres horas recorriendo esa sala mirando de todos los ángulos y observando cada detalle de esta obra, haciendo todas las fotografías posibles. Me ha encantado tus imágenes. Saludos.

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    1. Pues merece la pena que alguna vez te hagas una escapada a París y veas la obra de Monet en directo, es una experiencia que no defrauda, son unos cuadros con una riqueza de matices y unas armonías de color maravillosas. Estoy seguro de que te encantaría. Gracias por tu comentario. Un saludo

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  7. Qué acertada la entrada y el comentario. Visitar este museo bien merece una visita a París. Una experiencia maravillosa. Un saludo, Ana

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    1. Hola de nuevo, y por cierto, bienvenida al blog, que ya veo que te has apuntado como seguidora, espero que lo que vayas viendo te guste. Gracias por el comentario; esta vez me apetecía mucho hacer una entrada sobre los que vamos a los museos, tanto o más que sobre lo que en ellos hay expuesto y las fotos que saqué cuando fui a l'Orangerie me venían bien para ilustrarlo. La verdad es que solo por ver este museo bien merece la pena darse una vueltecita por París.
      Un saludo, tú que estarás disfrutando YA del veranito, no como yo, jejeje

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  8. La primera vez que fui a l'Orangerie estaba cerrado por reformas. La segunda vez, "disfruté" más de las masas que de las obras.

    Es incómodo. Entiendo la postura: la gente le da "vidilla" a las salas, y has descrito muchos comportamientos en los que estamos retratados casi todos. Echo en falta el tipo que mira más los techos que las paredes, jaja.

    Aun así, no soporto las salas con mucha gente. Por eso me gustan mucho otros museos menos conocidos como el de Cognac-Jay.

    Saludos, espero que estés disfrutando mucho del veranito ;)

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    1. Respecto a lo de los que miran más al techo que a las paredes, recuerdo unas alumnas en un viaje de fin de curso que consiguieron cruzarse toda la Galleria degli Uffizzi sin dirigir la mirada (ni de refilón) a un solo cuadro, lo cual debería ser registrado en el libro Guinnesss de los records.

      Yo también prefiero las salas sin multitudes, en eso la diferencia entre la primera vez que fui a l'Orangerie y esta última, fue brutal, hoy es "demasiado" popular y puede ser muy agobiante.

      No conozco el Cognac-Jay, así que me guardo la información para un próximo viaje a París, en cambio me encanta por lo tranquilo y por las colecciones estupendas el Musée Guimet, de arte oriental.

      Todavía no estoy de vacaciones, pero MAÑANA SÍÍÍÍ!!!!! POR FIN!!!
      Por lo que veo, tú sí que estás ya de veranito, que lo disfrutes mucho Enrique, un saludo ;)

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    2. Ese también es una maravilla. Sólo estuve una vez en el Guimet y me encantó. Eso sí, es para verlo poco a poco. Sólo me llevé una impresión general.

      El Cognac-Jay es pequeño, se puede ver de una vez. Es un lugar delicioso ;)

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    3. Del Guimet me gusta la colección de China, es fastuosa, ni en el British tienen tanto y tan bonito.
      Al Cognac-Jay prometo ir y ya te diré, eso museos pequeños son los mejores. Gracias

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